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Es de noche, en el cuarto de los varones, Linda le está terminando de leer, antes de dormir, las aventuras del legendario Peter Pan a sus dos hermanas menores, Ariel y Eugenia, de momento son interrumpidos por Tomas Carpio, un joven primo de los muchachos, muy presuntuoso, amante de las computadoras. Bromea diciendo que ese cuento es para niños tontos y que lo que está de moda son los juegos de las computadoras y no esos tontos “cuentos de hadas”. Linda advierte que la fantasía siempre será la opción favorita entre los niños. Carpio convence a las niños y activa un juego en la computadora de las niños atrayendo su atención. Linda insiste ante Carpio que no les envenene la mente a sus hermanas con tanta violencia. De momento se oscurece en la habitación. No saben que es lo que sucede.  Carpio sale a revisar que ha pasado con la electricidad. Están Linda a solas con sus dos hermanas menores aparece Peter Pan.  Gran sorpresa para todos. Las niñas no lo pueden creer. Peter Pan les pide ayuda, necesita encontrar  a Campanita. Ella es muy celosa y está brava con él. Linda le dice que no sabe cómo ellos podrán ayudarle.

Peter Pan les pide que lo acompañen a la Tierra del Nunca jamás y los hace volar, desapareciendo de la habitación. Peter Pan advierte que hay que buscar a Campanita. En un paraje del bosque Campanita está sola, aparecen otras campanitas y mediante una canción expresa su nostalgia y tristeza por lo que ella interpreta como el desinterés de su amigo  Peter Pan. Sus compañeras la tildan de egoísta, le cuentan que Peter Pan ha traído a unos nuevos amigos, a unos niños de la realidad, Campanita se molesta más aún  y dice que si ellas no la quieren ayudar, buscará respaldo en otra parte.  Las otras campanitas se van y la dejan sola. En ese momento aparece el Capitán Garfio que la ha escuchado y puede ayudarle. Y así empieza toda nuestra mágica historia.